LA ENCOMIENDA DEL TEMPLE
A mediados del siglo XII llegaron a Huesca las ordenes militares del Temple🎖️, los cuales llegaron a conformar una Encomienda en la capital que se encontraba a escasos metros del restaurante.
Dicha encomienda se situaba en un recinto amurallado que se componía por una iglesia, un cementerio y una casa que además de cumplir el papel de convento, contaba con bodegas, cuadras 🐎 y hasta un “palacio”, a pesar de ser pocos frailes los que en ella habitaban. ⛪
Si bien dicha orden desapareció en torno al año 1308 ⚔️ y sus propiedades pasaron a ser de la Encomienda de san Juan de Jerusalén, todavía hoy quedan huellas de su paso por la ciudad de Huesca, en la cual podemos encontrar la “Calle Los Templarios” o la “Plaza del Temple”.
Para conocer un poco más sobre esta parte de la historia oscense , en 1994 se realizó un estudio detallado 🔎 del área de El Temple, la cual comprendía la Plaza de la Moneda y la calle Desengaño entre otras, ¡justo al lado del local! 🤩
Así pues, el Temple buscaba mediante su nombre y decoración, situarnos en el mismo lugar que la Orden oscense y remontarnos a esa misma época.
LA FAMILIA TEMPLARIA
Fue en septiembre de 1999 que Juanito, sin ningún tipo de experiencia en hostelería pero con mucha ilusión, decidió abrir el Merendero el Temple 👨🏻🍳. El local no estaba precisamente a la vista de todo el mundo, pues estaba un poco escondido y tras un callejón. Sin embargo, pese a todos inconvenientes, consiguió hacerse a la brasa y al negocio y desde entonces no ha parado de superarse y mejorar💪🏻.
Si bien en los comienzos únicamente había dos platos en carta, a éstos le fueron acompañando muchos otros nuevos en forma de tostadas, ensaladas o postres caseros 🧆. Actualmente, todavía seguimos ampliando la variedad de platos y de vez en cuando damos con una nueva carne que hecha a la brasa es un manjar 🤤.
Juanito en toda esta aventura no ha estado solo nunca, sino que ha contado siempre con el apoyo de las dos mejores cocineras de todo Huesca (objetivamente hablando🤪) y unos camareros a los que siempre les intenta transmitir esa misma ilusión por que todo salga adelante con la que él sigue trabajando a día de hoy.
El camino no ha sido siempre fácil y como es de esperar, en 22 años ha habido temporadas muy buenas y otras un poco peores. Sin embargo, de todas ellas se ha podido aprender algo que nos ha ayudado a llegar hasta el día de hoy. Además, en todos estos años hemos podido conocer a mucha gente, entre ellos clientes y camareros que si bien entraron en nuestra vida como tal, pasaron rápidamente a formar parte de la familia templaria por todo el cariño que nos transmiten siempre🥰.
No sabemos cuántos años más se podrá disfrutar del revuelto de patata o el chuletón a la brasa en esta casa que es el Temple, pero lo que sí tenemos claro es que hasta el último día que estemos con la puerta abierta lo haremos al 100% para ofreceros el mejor servicio🤩.




